lunes, 23 de febrero de 2009

La Metamorfosis… cómo la Crisis inmobiliaria se convirtió en crisis financiera…

Como vimos en un artículo pasado, durante el boom inmobiliario no sólo muchas personas se beneficiaron de los créditos hipotecarios, sino que la banca obtuvo una ganancia desmedida, gracias a que cada vez otorgaban más y más créditos hipotecarios de alto riesgo (subprime). 

 El sentido común nos dice que los entes reguladores del sector financiero debieron poner un límite al volumen de operaciones que estaban realizando los Bancos y debían evaluar el riesgo de este tipo de transacciones. 

De hecho,  las regulaciones existen.  Por ejemplo, el organismo internacional conocido como el “Comité de Regulaciones y Supervisión Bancaria”  estableció       ciertos parámetros que debían regir la regulación de las Instituciones Financieras de los países miembros del comité y más ampliamente del sistema financiero internacional. 

 Entonces,  si estas regulaciones existían, ¿como hicieron los Bancos para hacer estos préstamos riesgosos prácticamente sin límite?. 

 

Burlando Basilea 

 En 1976 se estableció en Basilea, Suiza  el Comité de regulaciones y supervisión bancaria. Este Comité está integrado por representantes de los bancos centrales y las autoridades supervisoras del G-10 constituido por Bélgica, Canadá, Francia,  Alemania, Italia, Japón, Holanda, Suecia, Inglaterra y los Estados Unidos, además de Suiza y Luxemburgo y se reúne varias veces al año. El objetivo funda mental del Comité es promover la cooperación y coordinación en la supervi sión bancaria. 

 Los trabajos iniciales del comité llevaron a la creación de lo que se denominó el Concordato de Basilea, en 1976, el cual estableció los principios y obligaciones de las autoridades nacionales respecto de las actividades internacionales de los bancos. 

 El mencionado acuerdo sufrió varias revisiones y para el año 1987,  el Comité de Basilea propuso la adopción de un patrimonio mínimo de 8% que debían mantener los Bancos, el cual fue formalmente adoptado en julio de 1988. 

 En junio de 2004, el Comité publicó el documento “Convergencia Internacional de medidas y normas de capital: marco revisado”, más conocido como Basilea II. 

Basilea II tiene por objetivo construir una base sólida para la regulación prudente del capital, la supervisión y la disciplina de mercado, así como perfeccionar la gestión del riesgo y la estabilidad financiera. 

En el documento: “Aplicación de Basilea II: aspectos prácticos”  de Julio de 2004 se menciona lo siguiente: “los supervisores deberán esperar que los bancos operen por encima de los coeficientes mínimos de capital regulador y deberán ser capaces de exigirles que mantengan capital por encima de este mínimo”  y más adelante menciona una de las recomendaciones para los entes supervisores de cada país  consiste en: “Exigir a todos los bancos de una jurisdicción que cumplan un mismo coeficiente por encima del 8%”. 

 Muchos Bancos vieron en esta regulación una camisa de fuerza, y es entonces cuando encontraron una vía de escape: “La Titularización de los créditos hipotecarios”. 

 

¿Qué es la titularización? 

La titularización de activos consiste en  la emisión de títulos valores garantizados por una masa de activos financieros debidamente agrupados en un pool de activos. Tales activos deben ser transferidos a un "vehículo de propósito especializado" quien procedería a emitir los títulos valores correspondientes que tendrán como activos subyacentes ese pool de activos antes señalados. Estos activos pueden incluir, entre otros, préstamos hipotecarios, préstamos para vehículos, créditos derivados de tarjetas de crédito y, cualquier otra factura comercial de la cual se desprenda un crédito o un derecho. En general, los poseedores de los títulos  valores emitidos adquieren los títulos no tanto por la seguridad que les ofrece el emisor de los mismos, sino por la naturaleza de los activos financieros que soporta la operación. La fuente de pago de los referidos títulos valores estaría determinada por el flujo de recursos que se produce por los créditos o derechos que forman el pool de activos.

Esto es precisamente lo que hicieron los Bancos o empresas relacionadas a ellos. Tomaron un grupo de hipotecas y las transformaron en un título de inversión. A estas las denominaron: Obligaciones garantizadas por hipotecas o en ingles: “Mortgage Backed Securities” (MBS).

De esta forma, la banca vendió los MBS a entidades como: fideicomisos o fondos de inversión y otras instituciones financieras locales e internacionales. Esto les permitió sacar estas hipotecas de sus balances, evitar la restricción de Basilea en cuanto al coeficiente mínimo de capital de 8% y obtener mayor liquidez para continuar prestando dinero para créditos hipotecarios.

Pero ¿Cómo podían vender los Bancos estos títulos con una buena rentabilidad? Y ¿Quién los compraría siendo que podían ser percibidos como instrumentos de alto riesgo?. 

Es aquí donde entra una vez más la creatividad de los “Ingenieros Financieros”. 

Para sacar la máxima rentabilidad de estos títulos y ser colocados fácilmente en el Mercado, estos tenían que mejorar su percepción de riesgo.  Para lograr esto, agruparon hipotecas de bajo riesgo con otras de alto riesgo en estos paquetes o MBS. Esto creaba la sensación de que el paquete tenía un riesgo menor y de hecho, muchas calificadoras de riesgo les dieron una buena calificación, con lo que los Bancos pudieron venderlas a un mejor precio. 

En un próximo artículo veremos la continuación: el auge y caída de las hipotecas subprime.


1 comentario:

Anónimo dijo...

De haber seguido las reglas de Basilea II, manteniendose al 8% por encima de los activos, nada de estos desastres estarian ocurriendo...

Bastante Bueno Jose. Impresionante el conocimiento de finanzas que tienes. Muchas Gracias por la explicacion... esperando la continuacion... saludos