martes, 25 de noviembre de 2008

Parte 5: El Plazo y la Liquidez

El Plazo… ¿Cuánto tiempo esperar?...

El plazo es un elemento de fundamental importancia para realizar inversiones.

Cuando invertimos nuestro dinero debemos siempre tener un horizonte de planeación, elemento que está relacionado con la pregunta: ¿Para qué queremos el dinero? Si por ejemplo, el dinero lo queremos para la educa­ción universitaria de nuestro hijo y él apenas acaba de cum­plir un año, el horizonte de la inversión es de aproximada­mente 18 años.

 Por otra parte, si deseamos realizar un ahorro para la compra de un electrodoméstico,  el horizonte de nuestra inversión o ahorro puede ser de sólo unos pocos meses.

Si la inversión es para tener un ingreso adicional en nuestra edad de retiro, el término del ahorro, según nues­tra edad, puede ser mucho más largo.

A este respecto, podemos mencionar que  mientras más largo es el plazo, mayor es el riesgo. Muchas cosas pueden suceder de un día para otro.

Esta es la razón por la cual los instrumentos financieros de largo plazo tienen un mejor rendimiento que los de corto plazo.  Un Bono a 30 años debe tener un rendimiento superior que uno a 15 años.

En general, mientras mayor es el plazo de una inversión, mayor será el interés que se reciba.

Las tasas de interés de las inversiones varían de acuerdo con diferentes factores económicos y del mercado de valores.

Las inversiones pueden clasificarse como: de corto plazo, mediano plazo y largo plazo.

Si se trata del Mercado de dinero, hablamos de inversiones a corto plazo y su vencimiento es menor a un año.

Para el caso de la inversión en Bonos, podemos hablar de:

  • Corto Plazo: Cuando la inversión es de corta duración, en términos generales, debe ser inferior a 3 años.
  • Medio Plazo: El tiempo puede variar según el contexto, pero puede referirse a inversiones de 3 a 10 años.
  • Largo Plazo: Son inversiones a más de 10 años.

  

Liquidez… ¿Con cuanta rapidez podemos conseguir efectivo?

Otro aspecto muy importante sobre las inversiones es la liquidez.

La liquidez es la capacidad de una persona o entidad de convertir los activos que posee en dinero efectivo. Por extensión, también es una característica de ciertos activos que son fácilmente transformables en efectivo (depósitos bancarios a la vista, activos financieros que pueden ser vendidos instantáneamente en un mercado organizado, etc.).

Para ilustrarlo, supongamos  que colocamos nuestro dinero a interés en una cuenta en un Banco. Podríamos decir que es una inversión líquida, ya que podemos disponer del efectivo con relativa facilidad para nuestro uso personal.

Pero si en vez de colocarlo en un banco decidiéramos utilizar este dinero en comprar, por ejemplo, un lote de terreno, posiblemente nos llevaría algún tiempo venderlo para volver a tener el dinero en efectivo.  Esto quiere decir que esta inversión es menos líquida.

Podríamos decir que  al realizar la inversión en el lote de terreno deberíamos tener una expectativa de una mayor utilidad que al realizar el depósito bancario. Mientras menor sea la liquidez de una inversión, mayor debe ser la rentabilidad que debemos esperar de ella.

Cuando hablamos de  instrumentos tales como acciones o bonos se puede afirmar que estas son inversiones líquidas, ya que el inversor puede comprar o vender estos de forma inmediata en un mercado organizado a través de intermediarios o “brokers”.


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