domingo, 16 de noviembre de 2008

La caída de un castillo de naipes… La Crisis de las subprime

El castillo de naipes se empezó a construir a principios de esta década, en el año  2001, con la explosión de la burbuja del Internet,  y  la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de bajar en un período de dos años el precio del dinero del 6.5 % al 1 %,  el nivel más bajo en 50 años. 

Estos bajos niveles, permitieron que las tasas hipotecarias disminuyeran. Por ende muchas personas las consideraron atractivas para invertir en el mercado inmobiliario, lo que trajo como consecuencia un incremento sustancial en la demanda de viviendas. 

En solo 10 años, el precio real de las viviendas se duplicó en los Estados Unidos. 

Sin embargo para  los Bancos, el negocio se les hacía más pequeño ya que los préstamos se otorgaban a un interés muy bajo, y el margen de intermediación decrecía. 

Ante esta situación, a los Bancos se les ocurrió tomar dos acciones: 

                 1.   Dar préstamos más arriesgados, por los que podrían cobrar más intereses.

                 2.   Compensar el bajo Margen aumentando el número de operaciones de crédito. 

En cuanto a estos préstamos de mayor riesgo, se decidió: 

                 1 .  Ofrecerlos a un tipo de clientes que no tenían ingresos fijos, sin empleo fijo y sin propiedades.

                 2 .  Cobrarles más intereses, porque precisamente representaban más riesgo de impago.

                 3 .  Aprovechar el boom inmobiliario.

                4 .   Conceder créditos hipotecarios por un valor superior al valor de la casa que compraba el cliente, porque amparado en boom inmobiliario, esa propiedad, en pocos meses, valdría más que la cantidad dada en préstamo. 

A este tipo de hipotecas se les denominó hipotecas subprime. 

El otorgar estos créditos significó un aumento en el riesgo de las carteras de créditos, sin embargo permitió a los Bancos incrementar su volumen de negocio y por lo tanto su ganancia. 

Esto llevó a que los clientes compraran viviendas que no podían costear, con la intención de que su revalorización y posterior venta pagaría la deuda, y adicionalmente obtendrían una importante ganancia sobre la inversión. 

Sin embargo, a mediados del año 2004, la Fed inició una política monetaria de incremento de tasas para frenar la inflación. Esto trajo como consecuencia que las tasas de préstamos hipotecarios ya no fuesen tan atractivas para los clientes. No obstante, la banca tomo medidas para incentivar el mercado inmobiliario. En tal sentido, los prestamistas ofrecieron hipotecas con tasas variables. 

Éstas últimas, fueron tasas que inicialmente demandaron pagos bajos durante los primeros años, pero con el tiempo reajustaron e implicaron pagos más altos. Ciertamente, la estrategia surtió sus efectos y la mayoría de las carteras de hipotecas subprime crecieron rápidamente durante este periodo. 

Sin embargo, para finales del año 2006 ya la tasa de interés referencial se encontraba en un nivel demasiado alto: 5,25%. Esto llevó a una disminución en la demanda del sector inmobiliario y a una caída de los precios de las viviendas. Esta situación inició la falta de pago, en su mayoría, a las hipotecas subprime. 

En ese momento se empezó a manifestar los efectos de la crisis, y al poco tiempo pasó de ser una crisis inmobiliaria a una crisis financiera mundial. 

Pero, ¿Cómo se propagó esta crisis y que impactó está teniendo en la economía global? 

Esto lo veremos en un próximo artículo.

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