lunes, 20 de octubre de 2008

Parte 3: El Interés y La Inflación

Interés… el valor del dinero en el tiempo

El dinero tiene un valor en el tiempo. A este  valor se le llama tasa de interés.

 

En vez de guardar  el dinero en la alcancía, o debajo del colchón, a la persona que desea ahorrar le resulta más conveniente depositarlo en una cuenta de ahorros en un banco, la cual periódicamente, generalmente cada mes, abo­na un interés, es decir, un porcentaje del dinero depositado.

 

Cada vez que invertimos nuestro dinero, esperamos un porcentaje de ganancia del monto inicial que puede variar dependiendo del tipo de instrumento financiero involucrado. 

Mientras menor sea el riesgo asociado, menor es el interés que esperamos de nuestra inversión. A un compañero de trabajo le podemos hacer un préstamo (si lo permiten las leyes locales), pero el riesgo de que no nos pague es mucho mayor al que se tiene colocándolo en un banco o institución financiera, que en muchos casos tienen los depósitos garantizados por el Estado y están supervisados. Por ofrecer un mayor riesgo de no recuperar el capital y de no recibir los intereses, al compañero de trabajo le debemos cobrar una tasa de interés mayor a la que nos ofrece un banco o institución financiera. 

En consecuencia, es lo normal que para las inversiones de mayor riesgo se espere un interés más alto para compen­sar el hecho de que es posible que al cabo del tiempo no se reciba nada, ni capital ni intereses.

 


La Inflación… la enemiga del poder adquisitivo

La inflación es el incremento de los precios que normalmente es medida con el índice de precios al consumo (IPC), produciendo una disminución del poder adquisitivo del dinero o de la capacidad de compra de las personas.

El efecto que tiene la inflación en el ahorro, es que  el dinero guardado pierde paulatinamente su valor. Al transcurrir el tiempo, con el dinero que hemos acumulado podremos comprar menos unidades de cualquier producto de las que se podrían comprar hoy.

Por lo tanto, el ahorro sin ningún interés, sobre todo a plazos prolongados, digamos a más de 6 meses, es perjudi­cial. 

Mientras más alta sea la inflación del país en el cual se está colocando el dinero, mayor deberá ser la tasa de interés a la que se preste o coloque el mismo, con el fin de com­pensar la pérdida del poder adquisitivo.

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