El dinero no es otra cosa que aquello comúnmente aceptado como medio de pago o medición de valor en el mercado de bienes y servicios.
Antiguamente se utilizaban conchas de caracoles, losas de piedra y otros objetos como dinero. Con el desarrollo de la economía, el sistema monetario se ha modificado para cubrir las necesidades que surgen de ese desarrollo, y así las conchas que en algún tiempo fueron usadas como dinero por los indios americanos, en la actualidad no se aceptan en la compra de comida, vestido o cualquier otro bien.
Se define normalmente al dinero como la suma de moneda en circulación más los depósitos a la vista de los bancos. Esta suma se denomina algunas veces "oferta monetaria".
La moneda en circulación se compone de monedas (contantes y sonantes) y de billetes (papel moneda). Los depósitos a la vista son los depósitos en los Bancos u otras instituciones financieras que pueden retirarse en cualquier momento sin previo aviso.
La oferta monetaria tiene una fuerte influencia sobre la vida económica de cualquier país y sobre el bienestar de sus habitantes. Si el dinero es insuficiente, aparece la "recesión", con la inevitable aparición de problemas para los trabajadores, y sobre todo para los desempleados y sus dependientes. Si por el contrario existe dinero en abundancia, entonces aparece la inflación, que incrementa los precios de los artículos y ocasiona penalidades para quienes sus ingresos nos les permiten seguirlos en su escalada.
La inversión del dinero
El dinero en nuestro bolsillo o el de nuestra cuenta corriente tradicional, siempre está disponible para efectuar pagos o compras, pero aparte de esa función, no reporta utilidad alguna. Tener demasiado dinero en efectivo, constituye un lujo caro. Quienes saben administrar hábilmente el dinero tienen un objetivo común; poner el dinero a "trabajar". Esto puede conseguirse tanto prestándolo como adquiriendo bienes con él.
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